viernes, 22 de marzo de 2013

V.B. Anglada ~ La Serena Expectación (4).



Todo en la Naturaleza sigue un ritmo regular y cíclico, todo se realiza sin esfuerzo y sin estridencias. El único eslabón de la gran cadena que falla es siempre el correspondiente a la Humanidad , el Cuarto Reino de la Naturaleza. La conquista de la autoconciencia ha exigido de los hombres un tremendo y prolongado esfuerzo, y la sensación de este esfuerzo y su prolongación en el tiempo son una de las causas principales por las cuales los Ángeles no han logrado introducirse todavía en los ambientes sociales de la humanidad. De ahí que unas de las principales cualidades argüidas por el Maestro como propiciadoras del contacto dévico fueron siempre la de la sencillez de mente, pureza de corazón y parquedad de palabras. En estas tres sencillas reglas circunscribió siempre el Maestro el proceso del reconocimiento dévico, el contacto consciente con su maravilloso mundo y la ulterior fusión de auras, angélica y humana. Sintetizaba las tres reglas en una clara e inspiradora frase, SERENA EXPECTACIÓN. La serena expectación ha sido desde el momento en que fui admitido en el Ashrama del Maestro, la nota clave de mi vida, pues no hay sentencia que mejor refleje el propósito de un discípulo, henchido de nobles aspiraciones espirituales.

"Tanto para el contacto dévico como para el entrenamiento iniciático, la serena expectación constituye el verdadero Sendero interno -nos decía el Maestro-. Incluso para comprender el significado de mis palabras o el ritmo del entrenamiento, precisaréis siempre el estado psicológico de serena expectación. Los Ángeles son unas vidas muy distintas a las de los hombres en ciertos aspectos, aunque todas las corrientes de vida dimanen del Corazón silente de la Divinidad. No podéis acercaros a ellos según vuestros métodos de juicio analítico utilizados en vuestros ambientes sociales, los cuales son a veces muy complicados, sino acogiéndoos a la Ley que rige su mundo, que es de paz pero también de un increíble dinamismo. Son las fuerzas de la Creación , son la electricidad, el fuego vital que mora en el espacio y el extraordinario dinamismo que rige la vida sustancial de todos los seres y todas las cosas dentro del "círculo -no-se-pasa" solar. Existen en todos los Planos y en todos los niveles. De ahí el gran enunciado esotérico "hay un Deva para cada hombre y un hombre para cada Deva", que parece sellar ese pacto de amistad suprema que en etapas ulteriores unificará en un solo Reino a los Ángeles y los hombres."

Esta multiplicidad infinita de Entidades dévicas, que se extienden desde los grandes y exaltados Mahadevas del Sistema hasta los humildes elementales constructores de la Naturaleza que construyen los agregados más densos de la materia, constituyen un necesario y maravilloso campo de observación para los discípulos espirituales.

En la actualidad -y les hablo desde un ángulo muy concreto y positivo de experiencia ashrámica- grandes contingentes de Ángeles lograron introducirse en ciertos niveles del Aura planetaria, y desde allí están trabajando para el proceso de unificación, introduciendo en las mentes y corazones de los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo los gérmenes de la paz y del equilibrio social. Los planes ordenados por el Señor del Mundo se van cumpliendo así lenta pero incesantemente en los ambientes sociales de la humanidad, encendiendo dentro de los seres humanos aquella llama perenne de afecto y comprensión de la que tanto se halla necesitada la humanidad de nuestros días.

Al preguntarle un día al Maestro por el significado íntimo de la serena expectación nos contestó que... "La serena expectación surge de la intención espiritual o propósito monádico, pero para que esta intención pueda introducirse en el alma, precisa de las dotes de atención natural previamente desarrolladas -al menos hasta cierto grado- por los discípulos espirituales del mundo. La línea de comunicación entre la intención espiritual y la atención mental se halla en el centro Ajna, teniendo este centro su doble vertiente: una de carácter superior que asciende hacia el centro coronario y otra inferior que desciende hacia el centro cardíaco, la sede principal del trabajo del discípulo.

La atención mental ha de regir los nobles impulsos del discípulo, el cual debe estar tan atento a todo cuanto sucede dentro y fuera de sí mismo, que nada pase desapercibido a su observación consciente. Se trata como veréis –continuó el Maestro– de una regla psicológica que puede ser aplicada por cualquier ser humano a la extensa red de problemas y dificultades que rigen su existencia kármica. Pero advertid que esta regla de atención no ha de ser confundida con una mera disciplina meditativa o con un simple ejercicio de yoga, a que tan aficionados están actualmente un gran número de seres humanos, sino que es una regla social de convivencia. Estar atentos es un deber humano, no una mera disciplina visualizando alguna meta de desarrollo psíquico. Estableced claramente esta diferencia y aprovechad su comprensión. En la medida que vuestra atención se vaya extendiendo a todas las áreas del ser, en la medida que la intención monádica pueda ser consciente de los tres mundos del esfuerzo humano a través de la profundidad de vuestra atención, iréis siendo advertidos de cosas, de reinos y de mundos que todavía constituyen misteriosas incógnitas o lugares sagrados, velados todavía a vuestra investigación espiritual. Pero en la asiduidad y profundidad de vuestra atención iréis resolviendo con éxito vuestro intento como discípulos. Resumiendo… –dijo el Maestro finalizando Su respuesta a la cuestión formulada–, la serena expectación es la intención de Dios expresando a través de la atención del hombre Su sagrado intento de ser consciente de la vida de la humanidad, para liberarla de los acontecimientos kármicos y elevarla luego a su más glorioso y elevado destino".
[Diario Secreto de un Discípulo, pp. 63-68]
La Escuela –a la que con justicia puedo denominar humano-dévica, pues a ella acuden entidades pertenecientes a ambos Reinos– se halla ubicada en cierto elevado nivel del Plano Astral. No ocupa un determinado lugar en el tiempo, por cuanto el tiempo es conceptual y una vez rebasado el límite de las tres dimensiones físicas, el tiempo tiene una medida muy distinta a la conocida o habitual. Pero es realmente "un lugar" y ocupa determinada zona del Plano Astral. Llegar allí implica, sin embargo, cierta técnica de desplazamiento consciente en la cuarta dimensión y grandes conocimientos esotéricos con respecto a la quinta, pues lo que realmente satisface la plenitud del alma es esta conciencia pura de serena expectación o atención profunda a todo cuanto sucede u ocurre en estas dimensiones del espacio, que pese a los grandes avances técnicos y descubrimientos científicos continúan siendo incógnitas o secretos todavía por descubrir para la humanidad inteligente.

Fuimos "allí" acompañados por el Maestro. Nuestra visita era esperada pues vino a recibirnos una Entidad angélica de gracioso porte y luminosa aura azul celeste quien, inclinándose reverentemente ante nuestro Maestro, nos indicó un punto de aquel lugar ocupado por la Escuela , donde debíamos situarnos. Tratando de estar profundamente atentos, tal como el Maestro nos lo había indicado, empezamos a distinguir gran cantidad de figuras luminosas, y al ir haciéndonos más conscientes de nuestras percepciones nos dimos cuenta de que eran hombres y ángeles: los primeros, lógicamente, iniciados de los Ashramas de la Gran Fraternidad ; los Ángeles, entidades celestes que de acuerdo con su jerarquía espiritual acudían a esta Escuela para consumar un determinado ciclo de enseñanza. [Diario Secreto de un Discípulo, pp. 74/75]

A medida que el Gran Señor impartía Su enseñanza, iba haciéndose cada vez más brillante y luminosa el aura de ambos grupos, y más potente y dinámico el impulso vital que nos invadía a todos. En un momento determinado, trascendente y atemporal, el Gran Señor dejó de hablar. Estuvo cierto tiempo en silencio. El clima del lugar era de una tremenda expectación. Los éteres "retumbaban de tanto silencio". Entonces irguió Su cabeza, la inclinó hacia arriba y pronunció un potentísimo e incomprensible Mántram. Al finalizar el mismo los dos círculos formados por los Devas y los Hombres se confundieron en uno solo, en un estallido de Paz, Amor y Armonía realmente indescriptible. Se fundieron las auras de los Ángeles y los Hombres. Y según nos dijo el Maestro al terminar aquel supremo Acto de Reconciliación humano-dévico, en aquellos momentos el aura de ambos Reinos se confundía en una sola y los hombres participaban de la vida de los Ángeles, tanto como los Ángeles participaban de la vida de los hombres. Tal era la finalidad de la enseñanza en aquella Escuela a la que habíamos sido invitados, siquiera como observadores, a la espera "serenamente expectante" del momento en que deberíamos asistir a la misma como miembros activos, conscientes y supremamente apercibidos.
[Diario Secreto de un Discípulo, pág. 76]


El rostro del Maestro reflejaba como siempre aquella eterna luz de amor y de comprensión, que como faro de suprema esperanza había invocado en los momentos más difíciles y en los más dolorosos instantes. Estaba solo con ÉL y en esta ocasión después de haberme impartido Su bendición, que me llenó de gozo, se limitó a decirme: "Ves, ya estás de nuevo aquí. Las pruebas han sido duras pero han tenido el éxito esperado, más que nada, y esto te honra, porque en ningún momento las rechazaste. Tras la prueba decisiva, después del acto de entrega de tu voluntad al Ashrama, en el que te he admitido serenamente en Mi corazón, vas a penetrar definitivamente en la corriente iniciática, una corriente de Vida cósmica de la cual, mediante el cultivo de la serena expectación, ya no se retorna".

Me miró afectuosamente y continuó:

"Estás preparado ahora para tomar tu parte en la Obra asignada a este Ashrama por el Señor Bodhisattva. Tienes unas inestimables dotes personales que son un reflejo de experiencias fructíferas del pasado que van a serte muy útiles en los momentos actuales. De acuerdo con las nuevas disposiciones decretadas por el Gran Señor Sanat Kumara, vas a recuperar lo mejor de aquellas experiencias del pasado y de los conocimientos ocultos adquiridos para “verterlos” en los nuevos cauces que la Gran Fraternidad ha abierto para el servicio de la humanidad de nuestros días. Tu único cuidado es permanecer “serenamente expectante”, es decir, muy atento y sin impaciencia alguna. Así irás recuperando lo mejor de tu pasado para precipitarlo en el devenir de los momentos actuales. Para ayudarte en esta labor de llevar tu pasado al presente para fines de servicio, serás “telepáticamente” ayudado. La técnica de la incorporación vendrá como efecto de un proceso sincrónico. Mediante ella te será fácil escribir unos libros que reflejarán momentos estelares de tu propia vida y relatarán ciertos hechos de la Gran Fraternidad que prácticamente -y por disposición jerárquica- debieron permanecer ocultos hasta estos momentos. Continúa pues escribiendo ya que escribir -en el sentido que lo haces- es una forma muy positiva de meditar y de ponerte en contacto “vía los registros akáshicos”, con los conocimientos ocultos que están impresos allí por los Señores del Tiempo. Volverás muy pronto aquí, pues quisiera facilitarte algunas instrucciones que te serán muy útiles en el devenir de tu proceso espiritual. Tales instrucciones forman parte de algunas trascendentes disposiciones del Señor del Mundo para esta época y todos los Ashramas de la Gran Fraternidad han movilizado sus fuerzas para darles cumplimiento. Vete pues en PAZ y continúa trabajando”. Me despidió como solía hacerlo con todos los Hermanos con un solemne acto de bendición espiritual. [Diario Secreto de un Discípulo, pp. 95/96]
Tal como había prometido el Maestro volví a Su casa -nuestro Ashrama - poco tiempo después y de manera similar a la vez anterior, es decir, sin noción alguna de desplazamiento en el tiempo. La gran sala estaba llena con todos los Hermanos juramentados y se respiraba un cálido y dinámico ambiente de aquello que el Maestro define como "serena expectación". Todos estábamos realmente "muy expectantes", profundamente atentos y apercibidos. Cuando apareció el Maestro y se sentó en su amplio sillón de cuero rojo, hicimos un corro alrededor de Él. Habíamos sido convocados por la tremenda fuerza invocativa de Su vida, a través de un potentísimo rayo telepático, que convertido en rayo de luz nos había congregado ante Su presencia.

En esta ocasión el Maestro nos dijo escuetamente: "El Señor del Mundo, el Insigne Señor planetario, en un Concilio celebrado recientemente y vistas las circunstancias en que se mueve actualmente la humanidad y el deterioro que sufren las condiciones sociales de la humanidad, ha dispuesto que la Gran Fraternidad dé inmediatamente curso a tres grandes proyectos:

1º. El reconocimiento de Shamballa a escala mundial.

2º. El conocimiento del Reino de los Ángeles, como base de una comprensión correcta del aspecto ENERGÍA, en todos los niveles.

3º. La implantación en el planeta, de la Magia organizada para, a través de ella, tener una idea exacta, lógica y práctica de las leyes de creación.

Estas tres disposiciones constituyen de ahora en adelante, el propósito organizado de todos los Ashramas de la Gran Fraternidad y todos, a partir de ahora, vais a recibir un entrenamiento espiritual específico con respecto a aquellas magnas resoluciones provenientes de Shamballa. Cada cual recibirá “según la medida de su propia experiencia”, siendo acentuada la presión de Shamballa sobre su mente y su corazón. Si sois receptivos a esta tremenda fuerza, si, tal como os he recomendado siempre, permanecéis serenos, atentos y expectantes, vais a acusar próximamente en el fondo de vuestro ser un tremendo impulso que os indicará en forma clara y contundente la línea de actividad que deberéis utilizar para cumplimentar el gran Mandato. No deberéis esforzaros en ningún momento pues el esfuerzo mata el entendimiento. Vuestro único cuidado será sólo el de permanecer atentos y vigilantes. La oportunidad del trabajo y del servicio depende de esta serena actividad de conciencia, que permiten la efusión de energía del Ángel solar sobre las áreas expresivas de la personalidad. Aunque estas áreas están debidamente controladas en vuestro caso, sabéis sin embargo que en la corriente iniciática que estáis recorriendo es necesaria en todo momento la participación del Ángel solar, Quién hasta el final es el Mensajero alado de los Bienes Inmortales. Manteneos en esa actitud supremamente vívida de serena expectación ya que ésta es para vosotros una experiencia familiar. Ella os resolverá el objetivo, los medios y el camino mediante los cuales se irán revelando en vosotros las sagradas disposiciones del Gran Señor".
[Diario Secreto de un Discípulo, pp. 97-99]

Me alegró mucho lo que el Maestro me estaba insinuando, pero una tremenda duda que asaltaba mi conciencia me hizo exclamar: "Pero, Señor, ¿qué sé yo de Ángeles, si nunca se me ha ocurrido estudiar su género de vida ni sus relaciones con los seres humanos?”. El Maestro sonrió y se limitó a decirme: "Sabes más de los Ángeles de lo que tú puedes suponer. Sólo que este conocimiento te ha sido velado hasta aquí por las sagradas leyes del karma. Mantén pues tu serena expectación y pensando en ello, irás propiciando tu entrada en los recintos de tu propio Akasha particular y recuperarás de allí todos los conocimientos adquiridos en el pasado que te sean útiles para la obra que vas a realizar". [Diario Secreto de un Discípulo, pág. 102]


Por Vicente Beltrán Anglada

Comentarios a: bvr@sabiduriarcana.org
Libro 10: “Diario Secreto de un Discípulo”

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